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La gestión del espectro en Latinoamérica atraviesa su propia crisis

La región necesita integrar las propuestas de administración de frecuencias destinadas a futuros desarrollos de 3G y 4G. La tendencia marca a las bandas de 2.100 MHz y 2.600 MHz como preferenciales. 

A fin de 2007, la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (CMR 07) de la Unión Internacional de telecomunicaciones (UIT), se reunió para estudiar propuestas destinadas a mejorar la utilización mundial de frecuencias radioeléctricas con el fin de dar una respuesta a la demanda mundial de espectro, consecuencia de la rápida evolución de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

La designación de frecuencias torna crucial el futuro despliegue de nuevos servicios móviles, sobre todo en países en desarrollo, dado que el uso eficiente del espectro incide en la fijación de precios asequibles, costo total de la red e inversión inicial mínima. También impacta en el potencial despliegue de soluciones que permitan la cobertura de zona rurales con características topográficas variadas, entre otros aspectos.

En el caso de los reguladores, las decisiones de la CMR 07 permitirán la adopción de políticas flexibles que permitan asignar espectro radioeléctrico a escala nacional y escoger tecnologías, proporcionar incentivos mercantiles para el desarrollo y el despliegue de servicios inalámbricos avanzados.

También se simplifica la tarea de gestión del espectro por parte del regulador dado que las propiedades (a saber, las emisiones espectrales, la potencia de transmisión, la separación de canales, etc.) de las tecnologías que se van a instalar, ya se conocen en la fase de concesión / mejora de la licencia. A su vez, se facilitará el establecimiento de normas técnicas específicas destinadas a evitar la interferencia perjudicial entre operadores, con la imposición de límites para las emisiones fuera de banda, la densidad de flujo de potencia o la intensidad de campo en el borde de las zonas de servicio o fronteras, bandas de guardia, así como la imposición de requisitos de coordinación.

En ese sentido, la CMR 2007 reunida en Ginebra, Suiza, constituyó un hito en la asignación de espectro para futuros desarrollos de 3G y 4G. El encuentro permitió a la UIT comenzar a identificar y atribuir espectro para las Telecomunicaciones Móviles Internacionales (IMT, por sus siglas en inglés) avanzadas, que incluye el desarrollo futuro de sistemas posteriores a las IMT-2000.

El nuevo escenario de las IMT Avanzadas

LA CMR 2007 recomendó el uso de las bandas 1.885 2025 MHz y 2.110 2.200 MHz para IMT Avanzadas, considerando que ya se han implantado o se está implantando el componente terrenal en esa porción de espectro. A su vez, plantea la posibilidad de revisar la disponibilidad del componente de satélite en las bandas 1.980-2.010 MHz y 2.170-2.200 MHz, lo que mejoraría la implantación  global y el atractivo de las IMT. También propone que se estudie las consecuencias de la compartición de las IMT con otras aplicaciones y servicios en la banda 2,3 2,4 GHz y la introducción, compartición y disposiciones de frecuencias en esa banda, dado que es utilizada por algunos estados para otras prestaciones de banda ancha y radiodifusión por satélite.

La conferencia reiteró la necesidad de contemplar la utilización de bandas identificadas para las IMT por debajo de 1 GHz y la posibilidad de implementar aplicaciones y sistemas tanto en la banda 790-862 MHz como en la banda 698-806 MHz. No obstante, se requiere la necesidad de proteger las estaciones de radiodifusión existentes y futuras, tanto analógicas como digitales, en la banda 470-806/862 MHz. Particularmente, en el caso de la banda 698-806/862 MHz, en América latina, dado que el paso hacia la TV digital es aún incipiente en la región, por lo que resultará más dificultoso el uso de esas bandas para IMT.

El componente satelital

En relación con las bandas 2.520-2.535 MHz y 2.655-2.670 MHz se ratificó su atribución al servicio móvil por satélite (SMS), con excepción del servicio móvil aeronáutico por satélite, para su funcionamiento exclusivamente dentro de las fronteras nacionales. Además, las bandas de frecuencias 1.518-1.544 MHz, 1.545-1.559 MHz, 1.610-1.626,5 MHz, 1.626,5-1.645,5 MHz, 1.646,5-1.660,5 MHz, 1.668 -1.675 MHz y 2.483,5 2.500 MHz podrán ser utilizadas por los estados  que deseen introducir el componente satelital de las IMT, a reserva de las disposiciones relativas al servicio móvil por satélite en esas bandas de frecuencias.

Un punto de importancia es el hecho de que en principio, las bandas 2.500-2.520 MHz y 2.670-2.690 MHz, atribuidas al servicio móvil por satélite, pueden ser utilizadas por las administraciones que deseen introducir el componente satelital de las IMT. No obstante, en función de la demanda,  es posible que los Estados decidan utilizar dichas bandas para el componente terrenal de las IMT. Al respecto, la CMR aclaró que la identificación de bandas de frecuencias para el componente satelital de las IMT no excluye la utilización de esas bandas para cualquier aplicación de los servicios a los cuales están atribuidas y no implica prioridad alguna en el Reglamento de Radiocomunicaciones.

La recomendación 206 de la CMR 07 también consideró el uso posible de Sistemas Integrados del Servicio Móvil por Satélite (SMS) con los sistemas en tierra, en ciertas bandas de frecuencias que se han identificado para uso de las IMT avanzadas. No obstante, aún la UIT-R no ha realizado estudios sobre temas de compartición, técnicos o reglamentarios respecto a los Sistemas Integrados. Sin embargo, en  Estados Unidos y Canadá ya existen normas que ofrecen un marco reglamentario, técnico y o operacional para la introducción y despliegue de Sistemas Integrados en la gama de 1-3 GHz, y el mismo es el caso para la banda SMS de 2 GHz en Europa.

En esa dirección, la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL) evaluó conveniente examinar en el corto plazo marcos pertinentes reglamentarios, técnicos y operacionales para la implantación nacional y regional, que pudieran hacer posible y potenciar aún más la instalación mundial de los Sistemas Integrados en las bandas de frecuencias de 1 a 3 GHz.

La porción de WiMax

En el marco de la CMR 07, 14 países de América adoptaron asignaciones de servicio móvil primario en la banda de 3,4 3,5 GHz, lo que allana el terreno para un mayor uso móvil de la banda. A diferencia de otras zonas del mundo donde 3,4 3,6GHz se identificó para IMT-2000 e IMT-avanzadas), no hay un requisito relacionado con las asignaciones de servicio móvil en la región. Además, en octubre de 2007, el Sector de Radiocomunicaciones de la UIT decidió incluir la tecnología WiMax en el conjunto de normas IMT-2000.

Con WiMax aprobado como una nueva especificación, IMT-2000 soportará ahora cuatro tecnologías de acceso diferentes, incluyendo OFDMA, FDMA, TDMA y CDMA. Al margen de otras cuestiones no tratadas aquí sobre el desarrollo de las tecnologías 3G y WiMax en la región sobre si serán complementarias o competirán, si habrá la imposición de una a partir de economías de escala, etc - una ventaja clave de WiMax en relación con el problema específico del espectro es que el empleo de OFDMA entrega mayor eficiencia espectral y, por lo tanto, mayor velocidad de datos y mayor capacidad global del sistema.

Los dilemas del espectro en América latina

La región está dando pasos para lograr la integración de las propuestas de administración de espectro destinado a las IMT, con el fin de lograr economías de escala y facilitar la itinerancia. Aunque no hay un plan de espectro definido para el continente, los distintos países van siguiendo las pautas planteadas por la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL) para evitar la fragmentación. La entidad perteneciente a la Organización de Estados Americanos (OEA) ratificó su adhesión a la propuesta de 3GAméricas, que también plantea que  si las bandas de frecuencias son comunes y consistentes, los operadores regionales no estarán obligados a comprar terminales multibanda, que encarecen el precio del servicio. 

En ese sentido, las bandas de 850 MHz, 900 MHz, 1800 MHz, 1900 MHz, 1710-1770 y 2110-2170 MHz y 2.500 2.690 MHz son las que tomaron relevancia para el despliegue de servicios de 3G. El caso particular de la región es que se espera un fuerte impacto de 3G a partir de aplicaciones diferentes a las predominantes en otras regiones. Particularmente, la expectativa está centrada en que 3G se convertirá en motor de la expansión de la banda ancha, que en América latina sigue en promedio en torno al 5% de la población.

La situación de las bandas es disímil. Estaría disponible en un mediano plazo la de 2.500 2690 MHz, recomendada por GSM LA, utilizada en forma marginal para servicios de MMDS.  También está en estudio la banda de 700 MHz. Sin embargo, para que se libere, deben migrar a TV digital las emisoras de radiodifusión que operan en esas frecuencias. Y justamente, en Latinoamérica, el proceso se encuentra demorado, debido a que aún no se definió el estándar para TV digital en la mayoría de los países, por lo que la posibilidad de contar con esa banda en la región se posterga hasta 2015 por lo menos.

La tendencia  que se vislumbra es que las bandas más bajas (800 MHz, 1.800 MHz, 1.900 MHz) quedarán para soportar servicios de 2G, en tanto que se destinará a 3G en primera instancia el espectro disponible en 2.100 MHz y 2.600 MHz.

En el caso de Brasil, las subastas realizadas el año pasado se centraron en la banda 1920-1975/2110-2165 MHz, excluyendo la banda 1945-1955/2135-2145 MHz. Sin embargo, los proveedores están buscando más espectro y reclaman las bandas de 800 MHz, 900 MHz y 1800 MHz disponibles para las aplicaciones 3G. En Argentina está previsto adelantar la licitación de espectro para 3G al primer semestre de 2009 y la banda a licitar sería la de 1.710 2.210 MHz. México tiene frenada las licitaciones de 1.900 MHz y 2.700-2.100 MHz, en un contexto de debate entre las autoridades, que quieren fomentar el ingreso de nuevos actores al mercado, y los actuales operadores, que demandan más espectro para poder desplegar servicios de 3G.

Una situación similar se vive en Chile y que se vislumbra en el resto de la región: el aumento del tráfico y el mayor uso de aplicaciones y servicios de valor agregado, incrementará dramáticamente la demanda de ancho de banda y redoblará las disputas por el espectro disponible. Ante ese contexto, crecen los reclamos de los operadores para modificar el modelo tradicional de gestión del espectro radioeléctrico, que conlleva una serie de limitaciones al crecimiento sostenible del mercado. Originalmente, la existencia de mecanismos ex ante, como el Spectrum Cap, se destinaron para evitar concentraciones de espectro, lo que supondría una barrera de entrada y un freno al desarrollo del sector. La actual exigencia de los operadores es pasar a la aplicación de un marco normativo ex post para salvaguardar la libre competencia en el mercado, dado que el Spectrum Cap origina una serie de restricciones para garantizar la calidad y continuidad de los nuevos servicios, estimula un uso ineficiente del espectro por un operador que no lo necesita, en perjuicio de aquél que más lo necesita y podría ir en contra de las economías de escala en la fabricación de equipos, entre otros obstáculos.

Además, las empresas plantean la posibilidad de que se constituya un mercado secundario de espectro, que permite acceder al espectro de manera más rápida, con menores trabas burocráticas y mayor transparencia en la fijación del precio. Por otra parte, crecen en la región los reclamos para flexibilizar el uso del espectro, dado que en el nuevo contexto reinante, la actual atribución de espectro para un determinado servicio (fijo, móvil) resulta artificial e ineficiente, lo que dificulta la prestación de servicios convergentes.

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