IA, inversiones y la hora de los fierros
Por Horacio Martínez, CEO de Grupo Datco
Muchos de los paradigmas que el mundo de la tecnología viene impulsando en los últimos años están atravesados por un cierto halo de intangibilidad. La nube y la conectividad son dos ejemplos de eso.
El boom de la Inteligencia Artificial (IA) disparó un debate sobre si estamos ante una nueva burbuja o frente a un cambio de paradigma real, aunque detrás hay una verdad ineludible que muchas veces se pasa por alto en el debate mediático: la nube no está en el cielo, está en la tierra, y la IA necesita "fierros".
Este contexto está impulsando una ola de inversiones masiva que representa una oportunidad histórica para el desarrollo de la infraestructura digital de Argentina. Cuando todos corren buscando oro, el negocio seguro está en la venta de palas y picos. En nuestra industria, esas herramientas son los datacenters, la fibra óptica y la energía.
Esta ola de inversiones en infraestructura digital tiene un trasfondo que va más allá de la cuestión técnica, y se sitúa en el centro mismo de las tensiones geopolíticas que dominan el mundo.
A la luz de las disputas entre potencias globales, no es trivial dónde se ponen los cables, dónde se guardan los datos y de qué país es el fabricante del equipamiento de las redes y los datacenters.
Capitalizar la oportunidad que tiene hoy Argentina requiere inteligencia para leer ese contexto y un alinear un ecosistema complejo de factores. Para estar en la mira de las inversiones de los grandes hiperescaladores y datacenters se necesita acceso robusto a fibra óptica, tanto terrestre para la capilaridad interna, como submarina para la salida al mundo.
Asimismo, el aseguramiento de las fuentes de energía, los regímenes de promoción, los beneficios y estabilidad fiscales, y, sobre todo, la seguridad jurídica, son el piso de requerimiento para cualquier inversión que se amortiza en décadas.
En ese complejo entramado de factores es donde entra en juego nuestra ventaja competitiva natural, una que compartimos con nuestros vecinos de Chile: el frío.
Durante años, Silica Networks ha invertido en cruzar la Cordillera de los Andes en diferentes puntos de latitud, tejiendo una red de fibra óptica de alta capacidad que une el Atlántico con el Pacífico. Esa integración nos permite ver con claridad que la Patagonia es aún un recurso estratégico subestimado. El extremo del Cono Sur tiene la llave de la eficiencia energética, donde las bajas temperaturas durante todo el año permiten utilizar técnicas de enfriamiento gratuito usando aire exterior, conocidas como de free cooling, reduciendo drásticamente el costo energético, que es el principal gasto operativo de un centro de datos.
Argentina y Chile comparten este recurso estratégico. Lejos de competir, la interconexión de nuestros troncales de fibra a ambos lados de la cordillera potencia el desarrollo de un hub digital regional. La geografía nos ha dado las cartas ganadoras; ahora depende de nosotros saber jugarlas.
La "hora de los fierros" ha llegado. La demanda de cómputo por la IA no va a esperar. Si logramos alinear los incentivos fiscales, la infraestructura de conectividad, la energía limpia y aprovechar nuestra ventaja climática patagónica, podemos dejar de ser meros usuarios de tecnología para convertirnos en la sala de máquinas del hemisferio sur.