Telecom-Telefónica Argentina: una venta consumada que aún espera aval oficial
En el ámbito de la CNDC, no se registraron novedades desde junio, cuando se publicó el Informe de Objeción. También se aguarda el aval de Enacom.
El 24 de febrero de 2025 marcó un giro en la historia reciente de las telecomunicaciones en Argentina. Aunque, como resumió Convergencia Telemática en su edición de marzo (n.º 351), la española "ya hacía tiempo que se había ido".
El proceso de desinversión se aceleró tras la llegada de Marc Murtra a la presidencia del grupo Telefónica, a mediados de enero de 2025. Entre las primeras decisiones figuró la filial argentina, y Laura Abasolo, directora general de Finanzas y Control y responsable de Hispanoamérica, fue explícita al respecto pocos días después del anuncio de venta: Telefónica dejó de ser propietaria del activo y la operación pasó a ser responsabilidad del comprador.
Tras el impacto inicial, se sucedieron meses de presentaciones administrativas y denuncias vinculadas a la operación ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) y el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), los organismos responsables de otorgar el aval regulatorio.
En el ámbito de la CNDC, no se registraron novedades desde junio, cuando se publicó el Informe de Objeción. En ese documento se identificaron posibles efectos horizontales en los mercados residencial, corporativo y mayorista, así como impactos verticales y de cartera, y se concluyó que la operación podría incrementar la probabilidad de abuso de posición dominante por parte de Telecom. El propio dictamen aclaró que se trataba de una etapa preliminar de investigación.
Con el correr de los meses, la definición quedó atravesada por el proceso de transformación institucional de la CNDC en la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC), lo que añadió demoras al análisis del caso.
En cuanto a Enacom, hasta el cierre de esta edición no se habían emitido resoluciones definitivas sobre la operación.
De este modo, el segundo semestre de 2025 transcurrió en una situación de espera. Las compañías continuaron operando de manera independiente en los papeles, mientras se produjeron desvinculaciones de personal de Telefónica y el desempeño de la filial vendida se reflejó en los balances trimestrales de Telecom (ver gráfico).