Claro identifica a CABA como el principal obstáculo para continuar la expansión de su red fija
El despliegue de redes de fibra óptica en Argentina depende cada vez más de las condiciones regulatorias, el acceso a infraestructura pasiva y el nivel de competencia entre operadores. La experiencia de Claro permite comprender cómo esos factores condicionan la expansión de las redes de banda ancha fija.
En lo que va de 2026, Claro superó los 5 millones de hogares pasados y alcanzó los 2 millones de accesos de banda ancha fija en la Argentina. Tras esa expansión, la compañía identifica a la Ciudad de Buenos Aires como el principal condicionante para continuar desplegando infraestructura, mientras mantiene abierta la cooperación con ISPs y reafirma su rechazo al modelo de operadores móviles virtuales (MVNO).
Con esa escala alcanzada, el desafío para la compañía ya no es ampliar su cobertura geográfica, sino destrabar el despliegue en los mercados donde identifica restricciones regulatorias y dificultades de acceso a infraestructura pasiva. Para Claro, ese escenario se concentra históricamente en la Ciudad de Buenos Aires.
La empresa cuestiona que la ciudad aspire a consolidarse como polo de innovación e inteligencia artificial mientras mantiene un marco regulatorio de más de 20 años que, según sostiene, dificulta el ingreso de nuevos operadores de fibra y limita la competencia. También afirma que el costo del soterramiento es diez veces superior al de un despliegue aéreo, una diferencia que, a su juicio, favorece a los operadores que ya cuentan con redes instaladas.
Como alternativa, Santos propuso habilitar el uso ordenado de infraestructura existente o avanzar hacia un esquema de soterramiento compartido. "Si la decisión es mejorar la estética urbana, soterremos todos. Pero que sea una inversión compartida y una solución para toda la ciudad", señaló. También reclamó avanzar en el cumplimiento de obligaciones pendientes, como el reemplazo de postes de madera y el retiro del cableado en desuso, que hoy ocupan posiciones sobre la infraestructura pasiva y dificultan el ingreso de nuevos competidores.
La expansión tampoco excluye acuerdos con otros operadores. Santos reconoció que la mayor competencia representa un desafío para los pequeños prestadores de Internet, aunque sostuvo que el principal impacto debe medirse por sus efectos sobre el cliente. En ese sentido, advirtió que, si prospera la adquisición de Telefónica por Telecom, cerca de 130 localidades podrían quedar con un operador que concentre más del 90% del mercado, con el riesgo de una menor presión competitiva sobre los precios y la calidad de los servicios.
Claro no descarta desarrollar acuerdos con ISPs y cooperativas mediante infraestructura pasiva, redes neutras y otros esquemas de cooperación comercial. Al mismo tiempo, mantiene su rechazo al modelo de operador móvil virtual (MVNO), al considerar que, en las condiciones actuales del mercado argentino, no constituye un mecanismo eficaz para ampliar la competencia ni la cobertura.
La compañía también reiteró que el ARPU de banda ancha fija en la Argentina continúa rezagado respecto de las necesidades de inversión del sector.